Diario

Economías transformadoras para mujeres de El Alto y Viacha (Bolivia): una apuesta por la justicia económica, social y de género

Gracias a la colaboración entre la organización asturiana ASATA, representante de la economía social y solidaria en Asturias, y el Centro de Promoción de la Mujer Gregoria Apaza (CPMGA), más de un centenar de mujeres bolivianas están fortaleciendo su autonomía económica y personal a través de emprendimientos con conciencia de género y sostenibilidad. Una experiencia que ha sido posible también gracias al respaldo de la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo (AACD).

¿Qué se propone esta buena práctica?

El proyecto nace con un propósito claro: reducir las brechas de desigualdad de género y acompañar a las mujeres emprendedoras de El Alto y Viacha en el camino hacia su independencia económica. Para ello, se trabaja desde un enfoque integral que combina formación técnica, empoderamiento personal y defensa de derechos.

Las participantes no solo reciben capacitación en oficios como tejido, alimentación o artesanía, sino que también acceden a espacios seguros de reflexión feminista, redes de apoyo entre mujeres y formación sobre derechos, sexualidad, medioambiente y participación ciudadana. Todo ello con una clara vocación de transformación estructural.

Entre las lecciones aprendidas destaca una clave: el empoderamiento económico no es suficiente si no va acompañado de procesos de reflexión, conciencia y acción colectiva. Las mujeres son protagonistas de su cambio y agentes activas de transformación.

¿Por qué es necesario?

Bolivia es uno de los países latinoamericanos con mayores índices de violencia contra las mujeres. Las cifras son alarmantes: 7,5 de cada 10 mujeres han sufrido algún tipo de violencia. Además, la brecha de género alcanza el 74,6%, afectando su acceso a empleo digno, salud, educación o participación política.

En este contexto, iniciativas como esta son imprescindibles para garantizar derechos, generar alternativas económicas reales y fomentar comunidades más justas y equitativas.

Una metodología con alma feminista

El Centro Gregoria Apaza, con más de 40 años de experiencia, aplica una metodología basada en la autoconciencia feminista, la formación integral, el trabajo en red y el acompañamiento cercano. Las mujeres no solo emprenden, también se organizan, se forman como lideresas y promueven la exigibilidad de sus derechos en sus comunidades.

Desde adolescentes brigadistas que luchan por relaciones libres de violencia, hasta redes de mujeres que exponen y venden sus productos en ferias, esta práctica demuestra que la economía también puede ser una herramienta de transformación social y feminista.

Impacto y aprendizajes

Los resultados hablan por sí solos: incremento de la autoestima, fortalecimiento de capacidades, generación de redes de sororidad, mayor autonomía económica y visibilidad de la economía social como vía para el desarrollo con justicia de género.

Esta experiencia ha sido recogida como una de las cinco buenas prácticas identificadas en el proyecto Buenas prácticas en cooperación internacional protagonizadas por ONGD asturianas desde un enfoque de derechos humanos y feminismos. Una labor que agradecemos especialmente a Javier, de ASATA, por su tiempo y generosidad al compartirla.

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